Lo inasible, lo lejano, el polvo de lugares inaccesibles, la pupila que mira lo que no vemos, y en general todo lo que intenta acercar la poesía lo traen —por accidente o por evolución, si es que lo segundo no es también lo primero— los gatos. Ellos son el detonante del fenómeno y la opción más improbable: la ruptura. En programación son el error que nadie pudo prever. Están presentes en nuestras vidas y en sus pequeñas parcelas, incluso en las virtuales. Catnip es tan sólo una de las posibilidades de ese agente flexible e indómito que es el lenguaje en sus nuevos, digitales territorios.
Textos
Xitlálitl Rodríguez Mendoza
Diseño gráfico, programación
Raquel Gómez Lucio
Interactividad, programación
Julie Boschat Thorez
Coordinación editorial del proyecto
Mónica Nepote
Asistente editorial
Ximena Atristain
Grace Quintanilla: Dirección del Centro de Cultura Digital
Marecela Flores Méndez: Subdirección/Programación cultural del Centro de Cultura Digital